ONCE: Sin fin.

Capitulo IV

 ¿Es el curso de las cosas no?. Cuando hay algo que llega a su fin determina un adiós, pero a veces sentimos que aún se despierta cada día un poco más. La ilusión no se puede ocultar y ahí es cuando desesperamos porque suceda. 

No puedo ya mentirme de otra manera, es lo que siento y no hay otra forma de ignorarlo, aunque ya no lo sueño como antes. Puedo entretener mis pensamientos por un corto plazo, pero al fin siempre me derrotan. No me arrepiento de alimentar eso que siento porque es lo más real en mí.
Estoy llena de esperanzas, pero… ¿A qué llamamos esperanza? A sentir que se puede acercar aquello que tenemos muy lejos, eso que no tiene fin. Aunque me aliviaría que llegue a su fin al decirle a sus ojos, a su mirada, todo lo que sucede en mi cabeza, lo que siento en lo más profundo de mi y todo lo que tiembla mi cuerpo al verlo, pero no puedo ahora.
No estoy loca de amor, ¿O sí?. No lo sé. Solo sé que no puedo parar porque es mi debilidad y es él,  mi historia sin fin.
Prometo, si nos volvemos a encontrar, que le diré todo… todo. 

Sin fin.

Giuliana Canosa
19 de Diciembre del 2018

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ONCE: La espera

Capítulo III

¿Cuánto puede resistir una persona la espera de algo o alguien? Mucho, sí, mucho.
No es resistir sino desear, deseo de estar y tener. Este deseo no lo comparto porque lo siento solo mio, pero algún día deberá salir como tambien de aquellos sueños que se repiten. 

Retomo el camino que habia decidido desviar para salvarme pero me di cuenta, una vez más, que es el camino que me salva. Él me salva y aún no lo sabe.

Caminé por suficientes vidas para darme cuenta que siempre fue él. 

Siempre me pregunto como hubiese sido mi vida si aquél dia lo arriesgaba todo.
Menti, me mentí a mi misma. No escuché a mi corazón en ese instante y ahora lo escucho todo el tiempo. 

Sigue latiendo en la espera.
Sigo esperando con la verdad latiendo.  

Giuliana Canosa
11 de Septiembre del 2018

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ONCE: Cinco vueltas al sol

Capítulo II

Recuerdo su mirada pasando frente a mí, y no lo olvido. Pienso en su mirada inamovible sobre mis ojos y lo repito todo el tiempo porque así lo quiero.

Así lo descubrí cuando lo vi y aun sigo descubriéndolo cada vez que lo miro. 

Sigo preguntándome si existen las almas gemelas, si son reales o no. Será por eso que  me agradan las leyendas místicas y todas esas locuras. Creo en la conexión y en el destino, como también creo en el amor sin palabras. Una leyenda nos cuenta que no importa lo que tardes en conocer a esa persona, tampoco importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá entre ellos. Su dueño es el destino. Acá es cuando me pregunto ¿Por qué el dueño es el destino? ¿Por qué no serlo nosotros mismos y arriesgarlo todo?

No se porque no me animo a decirle cuanto lo extraño y lo necesito, tal vez porque soy cobarde sin medirlo o tan solo por miedo a perderlo aun más.

Ya se vuelve costumbre ilusionarme en cada vuelta al sol. Sí, aun tengo esa fuerte ilusión de que algùn día él sienta que es mi gran amor. 

No se porque no me animo a decirle cuanto lo amo, no lo sé… pero lo siento y así dejo pasar mis días esperando otra vuelta al sol.

Giuliana Canosa
11 de Julio del 2018


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ONCE

Capítulo I

11. Si, fue un día 11. Era otoño, un sábado en la noche del mes de mayo. Lo sé, ya han pasado casi cuatro años, pero aún sigue intacto.
Recuerdo su mirada pasando frente a mí, y no lo olvido. Si mal no recuerdo eran cerca de las once de la noche cuando mi madre toco la puerta para buscarme. Ese día era el cumpleaños de mi mejor amiga y no pude quedarme más tiempo. Creo que el destino así lo quiso y eligió ese día para comenzar la historia que jamás querré olvidar.

No lo conocía, pero sentía mucha curiosidad y un poco de ansiedad. Soy bastante impulsiva pero ese día no me atrevía saludarlo. Pensé mucho los siguientes días, en realidad no sé porque fue tan así.No habíamos hablado, ni siquiera lo había visto después de aquel día, pero había algo que me inquietaba, tenía algo que me acercaba a él.
Me anime a buscarlo después de ver una foto de aquella noche, aunque no sabíasu nombre, pero lo encontré. Era lindo, muy lindo. Sus ojos eran atrapantes, sumirada curiosa, sus rulos “mágicos” y eso me gustaba mucho. Era agradable.
Recibí su mensaje por chat y comenzamos a hablar. Hablamos mucho de hecho, música,pasatiempos, nuestra vida y nuestras cosas en común. Esa misma noche nospasamos nuestros números para continuar hablando, y recibí ese primer mensaje que me cambio la vida y creo que aun él no lo sabe.

Siempre me pregunte si existían las almas gemelas, si eran reales o no, si la encontraríamos fácilmente sin buscarla y si aparecen en el momento indicado o no. También me pregunto si esuna sola vez en la vida que nos cruzamos con nuestra alma gemela, aunque pienso que no tenemos más de una. Solo es esa persona, única y especial.
Muchos de nosotros creemos que esas almas son aquellas personas con las que tenemos un buen pasar y un estado emocional único, con las que compartimos cosas en común y donde creemos que el destino nos unió, pero hay algo más… Son aquellas que tienen la oportunidad de encontrarse, conocerse en un momento inesperado y necesario de la vida, que sienten esa conexión que no sucede amenudo con todas las personas que conocemos y que descubren, curiosamente, que llegaron al mundo exactamente el mismo día, pero en diferente año.
Así lo descubrí.

Giuliana Canosa
11 de Marzo del 2017

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RAÍCES VERDES

 Y me encuentro sentada, esperando lo mejor de mí. Quieta, inmóvil, somnolienta, inquietante y expectante.
La fuerza es algo natural dice la ciencia. Pienso que la fuerza es algo dimensional místicamente.
No es fácil fingir un rato, no es nada fácil.
Si nos adentramos hacia la raíz más profunda, entonces, podemos entender un poco más la historia que me lleva al origen. A veces quiero sentir que los pensamientos interpretan lo que late en mí, desde lo más real e insistente. Querer no es igual a verdad, y sentir no es igual a querer.

Mis caminatas comienzan por la mañana, cada día. Son recuerdos diferentes pero repetitivos, similares en su madures. Rayos claros simulan un paso lento y fugaz por los colores pardos. Los recuerdos terminan pronto y mis historias comienzan por la noche, mis verdaderas historias.
Aún la noche no llega a su fin, pero se apagó la luz que me mantenía a salvo. A infinitos kilómetros, a cien años luz, se pueden ver las señales de un lapso febril. Lapsos exaltantes y perdidos, que viajan muy rápido por mi tiempo.
Puedo sentir nuevamente ese cosquilleo en mis rincones. Puedo entenderlo todo. Aún recuerdo como siempre vuelve la luz. Aún recuerdo, como transcurre en mí, esa fuerza sobre el ultimo amanecer que aprecio.
Vivo ese fragmento que se originó en mi alma. Revive durante la oscuridad y nace fortalecido.
Es misterioso realmente. Pero miren, aun crecen mis raíces.

Giuliana Canosa
Marzo ´17

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